Reloj de arena

El trabajo de Luis Rochin (Mazatlán, 1970) puede ser entendido como una entretenida danza de técnicas y soportes que en conjunto reflexionan sobre el tiempo y el inevitable desgaste que éste provoca a su paso.

Parte de la práctica de Rochin consiste en reconfigurar, de manera intuitiva y honesta, objetos encontrados en su camino que dejaron de cumplir su función original y fueron irresponsablemente desechados para retornar esculpidos, erosionados y escupidos por el mar, siendo éste último, una excelente metáfora cíclica y eterna del imparable tiempo.

Reloj de arena hace énfasis en dos ejercicios fotográficos recientes que resultan adecuados para reflexionar sobre tiempo y espacio en el marco de una exposición virtual:  A la deriva (2017) y Contraola (2020) son registros de ejercicios escultóricos efímeros que funcionan como bitácora personal y brújula antropológica de una sociedad nociva, suicida e irresponsable con el medio ambiente, a la vez que nos permiten indagar en la cotidianidad e intimidad de un artista que vive y trabaja a la orilla del mar, en la costa del pacífico mexicano.